Historia de la Liga Invernal Veracruzana

Por Cesáreo Suárez Naranjo.

(cesuar_naranjo@hotmail.com)

Décima Séptima Parte.

Continuamos con estas crónicas valiosas, y llenas de recuerdos; y nos trasladamos a otra temporada: la de 1955/56.

Y en esta edición, a los buenos jugadores que ya existían, se les unieron peloteros de mayor renombre, en lo que el equipo “Rojos” del México “tuvo mano”. Con todo ese material humano que trajeron – debido sobre todo a las excelentes relaciones que tenía Beto Ávila con el beisbol organizado – no fue ninguna sorpresa que se hayan llevado el título, con 54 triunfos por 27 descalabros.

Pero, aun así, no fue tan fácil, pues los Petroleros de Poza, un equipo aguerrido y, sobre todo, bien conjuntado, les dieron la batalla todo el tiempo, para quedar – finalmente – a solo 5 juegos de distancia.

Early Wynn

Decir “Rojos del México” era decir: ¡todo un show!  ¡Una belleza verlos en acción! Dirigidos por Luís Montes de Oca, el “Molinero”, estaba gente de Ligas Mayores como los lanzadores Jim Bunning – foto – y Paul Foytack – foto – (ambos en el inicio de sus carreras), destacando un compañero de Beto con los Indios: el veterano EARLY WYNN – foto -(futuro miembro del Salón de la Fama, al igual que Bunning). Otros extranjeros de buen nivel lo fueron Johnny Lipon y Tim Thompson (quienes habían jugado con los Pericos de Puebla la temporada anterior); así como Bob Darnell – quien lo mismo podía pitchear, que jugar algún jardín – y Charlie King. Agréguele a ellos el regreso del cubano Américo Pérez.

Jim Rivera

Pero la mejor contratación (considero que de esta temporada, ¡y de todas las demás!) fue la de un hombre todo entrega en el terreno de juego, y que electrizó a todos los aficionados con su manera de mostrar todas sus facultades: JIM RIVERA – foto – a quien se le conocío como “Jim de la Selva”. Ya hablaremos de él, más adelante.

Primero veamos quienes fueron los otros lanzadores, comenzando por Rodolfo “Mulo” Alvarado, Filiberto Qui, Javier Rivera, Nazario Moreno, Cochito Reátiga siendo, estos últimos, los que se encargaban principalmente de los relevos.

En la receptoría, el “Bimbo” José Villegas respaldaba a Thompson (hasta que lo cambiaron a los Cafeteros) en tanto que en el cuadro estaba el yucateco Zacarías Auaiz por la primera, la llave alrededor de la intermedia la hacían Lipon y Beto, en tanto que en la antesala estaba Blas “Máscara” Guzmán. Como suplentes: Felipe “la Muñeca” Iturralde y Justino Nieves.

En los jardines aparecían – además de Darnell y King – Alfonso “Gallina” Peña (quien se alternaba como catcher); “el doctor” Juan Manuel Sentíes, y hasta el futuro “almirante” José Luís “Chito” García. Pero el escenario se lo robaba JIM RIVERA; toda la atención estaba sobre de él, y nunca defraudó. El portorriqueño bateó para .443, y de slugging .696; se estafó 29 almohadillas, seis de las cuales fueron en robos de jom; ¡pero, qué robos, llegando casi siempre con las manos por delante! Él, solo, desquitaba el boleto. Era obvio que lo designaran como el “Jugador Más Valioso”.

Veamos, con un poco de detalle, los números de algunos otros jugadores: Early Wynn únicamente vino por dos partidos, ganando ambos; Foytack tuvo marca de 9-7, siendo líder tanto en ponches como en base por bolas. Su compañero Bunning (en los Tigres de Detroit), terminó con record de 8-5 y fue mejor en promedio de carreras limpias. Darnell logró 7-3, y Américo Perez 11 triunfos, cuatro de ellos por blanqueada; pero, fiel a su costumbre, encabezó el departamento de wild pitches con ocho. Pero fue notable la actuación de algunos lanzadores nacionales; por ejemplo, el Mulo Alvarado se fue invicto con siete victorias, y el campechano Filiberto Qui logró ocho triunfos por solo una derrota.

De otros jugadores aparece Tim Thompson, quien fue líder en triples y carreras producidas con 14 y 72 respectivamente, conectó, además 16 dobles y 9 jonrones, y porcentaje de .353; Zacarías Auaiz empujó 51 carreras y bateó para .325. Beto Ávila encabezó la liga en carreras anotadas; Johnny Lipon dio para .313 con 7 triples. Incluimos a Charlie King, con .345; y al doctor Sentíes, con .311, 17 dobles y 6 cuadrangulares.

Con todo ese equipo (aunque sin contar obviamente con Wynn) el México estaba más que listo para enfrentarse al campeón de la Liga de la Costa – que en este caso lo sería el equipo que ganara en los play offs, después de la campaña regular – y dilucidar cuál era el mejor equipo del beisbol invernal mexicano (Ben Ross, en una página de Internet, le llama – exageradamente – “la Serie Mundial Mexicana” (?). El equipo capitalino era el favorito de los expertos, más “la vida nos da sorpresas”. Pero, no nos adelantemos, pues aún nos da mencionar a los demás equipos. Así que volveremos.

 

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