Al Bat

PERSISTIÓ EL RECORD DE 23

*¡Cómo son los cubanos!

Ya vio usted que terminó la campaña regular y persistió el record de 23 rescates que en la LMP tienen en su poder Mark Zapelli y Andrés Ávila.

Casey Coleman, de los Tomateros de Culiacán, finalmente se quedó con 22.

Tuvo dos juegos de final de rol para alcanzar y rebasar la marca, pero Tomateros cayeron en ambos choques sin que el estadounidense tuviera oportunidad de subir a la loma y hacer historia.

Cuando menos, empató los 21 que logró en el 2007 José Silva y luego impuso la de 22 para la franquicia Guinda.

Recordemos que Zapelli estableció el record de 23 con Obregón en la edición 1990-1991, y Ávila, nativo de Guaymas, con Los Mochis en el 2015-2016.

Nuevo campo corto con NY

Troy Tulowitzki, el parador en corto cinco veces convocado al Juego de Estrellas llega a los NYY con magníficas expectativas.

El nativo de Santa Clara, California en 1984, jugó diez años con Colorado y los últimos dos en Toronto.

Sus registros ofensivos lucen con un acumulativo de .290, 224 jonrones y 779 producidas.

Ya veremos en temporada su desempeño mientras Didi Gregorius, el titular de la posición, se recupera de la cirugía de Tommy John. Pero, tenga por seguro de que de que ayudará al equipo, ¡obviamente!

Los cubanos somos campeones, caballones, geniales, adivinos, profetas, nos las sabemos todas. Podemos ser más papistas que el Papa y sabemos más de política internacional que todos los miembros de las Naciones Unidas.

Podemos dirigir un equipo de pelota de las Grandes Ligas mil veces mejor que Jim Leyland o el retirado Bobby Cox. Los cubanos “nos comemos el azúcar cruda y el agua sin masticar”. Somos estrategas militares y políticos. Cuando las cosas pasan, “ya nosotros sabíamos que iba a pasar” porque nos las “güelemos” de antemano.

El cubano va al Infierno y, SI LO DEJAN HABLAR, termina en el Paraíso, al lado de San Pedro, recibiendo a los recién llegados. Somos alegres, divertidos, emprendedores, inteligentes, halagadores, soñadores, idealistas.

Al amigo lo convertimos en “hermano”. Todos tenemos la mejor madre del mundo, todos tenemos una larga historia personal que contar y todos éramos tremendos peloteros durante nuestra juventud.

Los cubanos, todos, “nos vamos a ganar la lotería”. Consideramos que tenemos la mejor música del mundo, y que la mujer cubana es la más linda del Universo…

Los cubanos, ninguno, nos consideramos feos, ni brutos, ni fracasados, ni inferiores, ni analfabetos. El cubano nunca se equivoca en lo que pasó ni en lo que va a pasar. Nos las sabemos todas. Somos cariñosos, al amigo le decimos “mi sangre, mi socio, mi tierra”, a la mujer le decimos “mi amor, mi cielo, mi corazón y… hasta mi china”.

Hablamos rápido y a la vez y nos entendemos todos, discutimos, discrepamos. Sabemos más de guerra que Napoleón, más de paz que Gandhi. Somos mejores escritores que los escritores, mejores poetas que los poetas.

La comida cubana es la más sabrosa del planeta. Hacemos la paella mejor que los españoles, el arroz frito mejor que los chinos y los macarrones mejor que los italianos.

En ninguna parte encontramos una playa más linda que Varadero, ni podemos leer una sola historia donde encontremos unos patriotas más grandes que Martí, Maceo, Céspedes, José de la Luz y Caballero y Agramonte.

Somos los mejores bailarines del mundo, tenemos los tres Santos (San Lázaro, Santa Bárbara y la Caridad del Cobre) más milagrosos, y no aceptamos que exista, ni nazca, un solo torpedero mejor que Willy Miranda…

Podemos ser más americanistas que los americanos, mejores negociantes que los judíos, sabemos más de medicina que los médicos, más de leyes que los abogados, y sabemos (desde las salas de nuestras casas, frente al televisor) lo que es “strike or ball” o lo que es “safe or out” mejor que todos los “umpires” ante una jugada apretada…

Le dimos al mundo el danzón, la guaracha, la rumba, el guaguancó, el bolero, el son, a Kid Gavilán, a Kid Chocolate y a “Trespatines”. Inventamos la quimbumbia, el quimbombó y el ajiaco. El mejor azúcar y el mejor tabaco. Tuvimos a Celia Cruz, a Olga Guillot, a Ernesto Lecuona,  al Benny Moré y A Juan Formel. Creamos el mambo y cocinamos los mejores frijoles negros del planeta.

Podemos estar dos horas discutiendo y regateando el precio de una lata de leche condensada, inventamos la “media noche”, el Ironbeer, la Materva, la Malta Hatuey, el Ron Bacardí, el Mojito y el mojo de yuca. Y si alguien me lee y discrepa tengo la respuesta genial de 11 millones de cubanos. No decimos “no estoy de acuerdo contigo” o “tengo una opinión diferente”. Decimos: “Tútaloco”, “Tutáquivocao” y “Tunosabeloquetutahablando”…

Algunos dirán: “Así éramos y ya no somos”. Y yo les respondo: ¡Así quedamos muchísimos vivitos y coleando!… Es más, humildemente les digo que si no fuera cubano ¡pagaría para serlo!

¡GRACIAS!

Agradezco los amables, animosos, cálidos, fraternales y alentadores mensajes vía el móvil inteligente –¡claro!–,  correos, FB y otras redes sociales, de familiares, colegas y amigo entre Navidad, Fin de Año y esta naciente 2019… Hoy, fueron, –por supuesto-.- de mi doble y querido compadre, Paco Martínez Martínez, así como de Jorge Ortega Couttolenc, desde el bello puerto jarocho, y de Luis Carlos Joffroy Núñez, desde la Hermana República de Guaymas… era boy.

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