Los desmanes del ‘Canelo’ Álvarez

La prepotencia del joven campeón mundial Saúl "Canelo" Álvarez, quedó al descubierto cuando demostró ser un patán. Foto: Etzel Espinosa MexSport

La prepotencia del joven campeón mundial Saúl "Canelo" Álvarez, quedó al descubierto cuando demostró ser un patán. Foto: Etzel Espinosa MexSport

Por Rodrigo Aguilera

Agresiones a vecinos del exclusivo desarrollo residencial Península, amenazas de muerte, denuncias ante el Consulado Canadiense, el presunto robo de una camioneta de lujo, cuentas sin pagar en la discoteca Strana, la intervención de la policía para desalojarlo por la fuerza, y una persona electrocutada, fueron el saldo de la visita del boxeador Saúl “Canelo” Álvarez a Puerto Vallarta.

La prepotencia del joven campeón mundial Saúl “Canelo” Álvarez, quedó al descubierto cuando demostró ser un patán, metió una banda de música al exclusivo desarrollo Península, conjunto musical al que el deportista y su escolta hicieron tocar en las áreas comunes del condominio y las albercas del mismo durante toda la noche y parte de la madrugada del fin de semana.

Felipe Tomé, el dueño de Península y el gerente de administración, fueron objeto de amenazas por parte de los guaruras del Canelo, quienes bajo el efecto de sustancias intoxican tés les dijeron que los iban a matar, golpear y hasta incendiar todo el lugar.

Fue la noche del sábado cuando los vecinos de Península comenzaron a quejarse de las molestias a la administración del desarrollo, provocadas por el escándalo de la “fiesta” privada del boxeador, quien en visible estado burro, permitía a sus empleados toda clase de comportamiento violento y perturbaba la paz con música a todo volumen de banda en vivo en los jardines y albercas del condominio.

Los administrativos del desarrollo se vieron inundados de quejas, ya que Canelo o sus guaruras golpearon brutalmente a un residente de Península, a quien lesionaron cuando acudió a pedirles que dejaran de hacer escándalo, el asunto se agravó cuando el lesionado fue llevado al hospital, desde donde se comunicó a la agencia consular de Canadá, ya que el agraviado resultó ser un connotado político del país del norte.

El lesionado emitió una queja formal ante su representación consular en Puerto Vallarta y se espera que en breve la queja oficial del gobierno canadiense llegue a las autoridades mexicanas, junto con las demandas por los daños que sufrió el agredido.

Además del caso del canadiense golpeado, el desmadre que permitió y protagonizó el boxeador estuvo a punto de causar una tragedia cuando en condiciones que aún se investigan, los escoltas del púgil agredieron a otro habitante extranjero de Península, un septuagenario estadounidense a quien le causaron un shock que casi termina en paro cardiaco al descargar corriente eléctrica en su contra, lo que causó un desmayo en el anciano, ya que el afectado usa un dispositivo de los conocidos comúnmente como marcapasos.

El caos en Península escapó del control de la seguridad privada de los edificios, siendo necesaria la intervención policiaca y de los cuerpos de rescate para atender a los lesionados por la banda -la musical y los escoltas- del Canelo, por lo que al menos una veintena de elementos de Seguridad Pública municipal al mando del Director Raymundo Leonel Villaseñor, desalojaron a golpes de tolete a los rijosos del condominio, entre ellos al Canelo, quien seguramente no recuerda lo acontecido derivado de su notoria ingesta de bebidas atarantado ras.

Los músicos y el deportista y sus guaruras salieron entre mentadas de madre y aplausos de los ocupantes de las viviendas de Península y huyeron con rumbo desconocido, pero el asunto no fue tan sencillo, ya que antes de dejarlos partir, los policías vallartenses los hicieron pagar una cuenta de más de 45 mil pesos, que con descuentos quedó en 30 mil por lo consumido previamente en el Strana, local en el que Canelo y sus cuidadores estuvieron emborrachándose y del cual prácticamente escaparon, pero su huída no fue posible ya que tomaron una camioneta de lujo, la cual por su borrachera confundieron con la que traían, dejando el vehículo de Canelo en el estacionamiento de Strana.

Los propietarios del vehículo utilizaron el localizador satelital para ubicar la camioneta extraviada que estaba estacionada en Península y hasta ahí llegaron en compañía de las autoridades y los gerentes del Strana.

Así acabó la noche de copas de Canelo, quien quedó con su imagen pública muy deteriorada en la ciudad, lo lamentable del caso es que aparentemente tanto el vehículo de lujo, como el grupo de escoltas que lo cuidaban, le fueron proporcionados por el gobernador de Nayarit, Roberto Sandoval, quien es un “fanático” del púgil jalisciense.

Los daños causados tanto a las albercas y áreas comunes de Península, así como las posibles lesiones a los extranjeros afectados, serán cobrados al propietario de condominio en el que se hospedó brevemente el Canelo durante su borrachera, por lo que no se descarta que el asunto traiga consecuencias y responsabilidades para el boxeador Malacopa y Malapaga.

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